La caja de Pandora

¿Cómo se resume un gran viaje en pocas líneas? No se resume, porque no se puede. Los grandes viajes no se resumen, así que cuando a uno le preguntan cómo le fue, cuenta las principales anécdotas. Mi reciente viaje a Grecia fue uno de esos viajes –un GRAN viaje–, así que voy a hacer eso: voy a contar dos anécdotas que, creo, lo “resumen”. ¿Preparados?

Bandera griega en el Partenón

Bandera griega en el Partenón

Anécdota #1

Vengo de un país al que, en 2001, los medios de comunicación recomendaban no ir. Ya saben: crisis, crisis, crisis y más crisis. Así que cuando dijimos que íbamos a Grecia (me refiero a cuatro compañeros españoles y yo), no faltó el siguiente comentario: “¿¡¿¡¿¡GRECIAAA!?!?!? Pero están en… ¡¡¡CRISIS!!!”. Sí, ¿¡y!? Hace mucho tiempo que decidí que mi ventana al mundo no serían los medios de comunicación, sino mis propios ojos, así que compramos el ticket aéreo, y allí fuimos desde el 18 al 22 de mayo.

La llegada a Atenas fue triste, porque el día estaba lluvioso y la ciudad no ayuda mucho. No es como las capitales europeas occidentales que conocí hasta ahora. Atenas es sucia, desordenada, cosmopolita… pero muy auténtica. ¡Justo como me gustan a mí! Cuando visité Sofía, volví fascinada por haber visto algo distinto, porque viajar por Europa es como desplazarse dentro de una gran burbuja ordenada, prolija y bastante “homologada culturalmente”. Pero Atenas, gracias a Dios, rompe con los esquemas. Así que en eso estaba apenas llegamos: ocupada en abrir bien los ojos, y la mente, para enriquecer mi mundo interior.

Una vez en el centro, nos tocó buscar la estación de tren Stathmos Larissa (Σταθμός Λαρίσσης); era nuestro punto de referencia para dar con el hostel. ¡Pero no había manera! Así que con un grupo de cuatro argentinos que nos encontramos en el Aeropuerto, preguntamos en todos lados, y finalmente llegamos. ¿Y ahora? Nos dirigimos a un punto de información de la Estación y, apenas vi al señor que atendía, pensé para mis adentros: “¡Por favor, Dios! ¡Decime que este señor habla inglés!”. Para mi sorpresa, no sólo hablaba inglés (lo de “hablaba” es un decir), sino que chapuceaba algo de español también. Así que nos dio las indicaciones para llegar al hostel, y nos marcó el camino en un mapa que habíamos conseguido en el Aeropuerto. Pero ahí, justo antes de irnos, nos regaló la anécdota más figurativa de nuestro viaje. “¿Quieren conocer el nuevo euro griego?”, preguntó. Acto seguido, metió la mano en su bolsillo, y nos la mostró vacía.

El mundo actual está dominado por una lógica economicista, en el que crisis económica/financiera/bancaria es sinónimo de crisis en términos genéricos, sin más ni más. Nadie se pregunta, en realidad, qué significa “estar en crisis”, así que se van construyendo percepciones negativas de países que, en definitiva, no son más que víctimas de procesos que enriquecieron a un puñado a costa de la miseria de muchos. Y Grecia es eso: es un “país en crisis” que, sin embargo, no ha dejado de ser digno. Viajé por varios países de Europa, y ninguno fue tan “welcoming” como Grecia (y Polonia, debo decir). La gente te ayuda al punto de inmiscuirse en tus conversaciones para darte una mano, y a cualquier lugar llegás preguntando. Así que puede que el señor de la estación no tuviera un euro en su bolsillo, pero tiene algo mucho más importante que ninguna moneda puede comprar: humanidad y “don” de gente. Los pueblos no se definen por sus crisis (económicas o no), y afortunadamente estuve allí para comprobarlo.

Anédocta #2

¿Alguna vez dijeron para sus adentros: “Esta anécdota se la voy a contar a mis nietos”? Pues aquí va la mía.

Dado que Mykonos y Santorini merecen un viaje exclusivo (que espero hacer pronto con mi mamá), decidimos visitar tres islas cercanas a Atenas: Hydra, Poros y Aegina. El tour era en crucero y duraba todo el día. Primero visitamos Hydra, y fue precioso. La isla es muy bonita, e hicimos unas fotos increíbles. Después siguió Poros, pero no tuvimos más que 40 minutos para visitarla. La isla no amerita mucho, la verdad, ¡pero estábamos en Grecia! ¡No hay lugar para la queja! Finalmente, llegamos a Aegina… ¡y se desató la aventura!

Para los que leen el post, en Aegina –o Egina en español–, se encuentra uno de los tres templos del triángulo sagrado formado por el Partenón, el Templo de Poseidón del cabo de Sunión, y el Templo de Afea, que se encuentra a unos 10 kms. del puerto al que llegamos. Teníamos dos horas para ir y volver, y el tour que nos ofrecía el crucero nos salía 25 euros por persona. Por su parte, un taxi nos salía unos 35 euros por llevar a cuatro personas y, si éramos cinco, teníamos que alquilar dos. Total que, a escasos metros de los taxis, vimos un negocio que alquilaba motos… “¿Y si vamos?

Lo que sigue, en pocas palabras, se resume así: alquilamos tres motos a 15 euros cada una, fuimos al Templo de Afea a las 5 PM y… ¡estaba cerrado! Rápido, sacamos dos o tres fotos, y volvimos a toda velocidad al puerto porque nuestro crucero se iba a las 5.45 PM. ¿Qué creen? ¿En 45 minutos llegamos?

¡Pero la aventura lo valió!

*

Visitar Grecia fue, en lo personal, el encuentro con la cultura que le legó al mundo aportes en todas las ciencias, y que estructuró a la cultura occidental sobre dos pilares identitarios admirables: el del logos y el de la democracia. Pero el viaje también fue un “mirarse en el espejo” para recordar, como argentina que soy, toda esa historia triste y gris de hace 10 años atrás que nos quitó todo, salvo la esperanza y la dignidad.

En el famoso mito griego, víctima de su curiosidad, Pandora abrió la caja que traía consigo y todos los males escaparon al mundo. Pero asustada, antes de que fuera demasiado tarde, cerró la caja de golpe y quedó allí atrapada la esperanza. Me gusta pensar que Grecia es como Pandora: es víctima de sus propios defectos, pero aún cuenta con la esperanza encerrada en su caja.

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5 comentarios en “La caja de Pandora

  1. Gracias Clara por leerme y por tu comment!!! =) Dije eso de “célebre” por la aventura de las motos, que espero que hayas disfrutado tanto como nosotros! Jajaja! Un beso y gracias nuevamente! ;) Fue un gran viaje!

  2. Sin duda alguna transmites y eres una excelente comunicadora en todo lo que dices/haces, viajes como este quedarán en la memoria de todos los que participamos en él. Espero que nuestro sentimiento grupal de querer visitarte algún día por Argentina se lleve a término y sea una experiencia más que añadir a nuestra burbuja cultural que, poco a poco, vamos enriqueciendo conociendo lugares y “compañer@s” como vos, GRACIAS a todos por viajes como éste!

  3. Lo q haces es fantástico Mari! No dejes nunca d sentir esa necesidad genuina d compartir lo q t pasa en el corazón cuando el mundo t conmueve. Cuidate mucho!

  4. Maria que hermoso todo lo que compartís con nosotros, q profundo y q humano. El don de gente q vos dejas a través de tus escritos es tu humildad para brindarnos experiencia y conocimiento en reflexiones con contenido….
    La verdad no me canso de decir q mis nietos se educaran con tus libros y orgullosa estaré de decir “yo conoci a Maria Lasa”… Besos!!

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